Los profesores del IES. Sácilis, convencidos de la utilidad de la literatura en general, y de la poesía en particular, nos vemos en la necesidad de plantear esta experiencia educativa como un recurso más para abordar la noble tarea que significa impartir clase. Nuestra esperanza es que algo cambie, que nuestro centro se enriquezca con nuevas prácticas, y que lo haga mediante cauces que incentiven día a día nuestro trabajo.


¿Qué pretendemos con EL POEMA DE LA SEMANA?

  1. Fomentar la lectura como uno de los actos que más dignifica al ser humano, apoyando los objetivos del Plan de lectura y biblioteca.
  2. Cambiar, mediante pequeños gestos, el día a día de nuestra labor docente para modificar y mejorar el ámbito en el que trabajamos, recurriendo en este caso a un “arma poderosa”, como es la poesía.
  3. Colocar un poema en la entrada del centro, en un espacio creado para tal fin, además de en otros lugares como pasillos, clases, o en el entorno virtual de las TIC.2: Blog “Poema de la semana”, facebook, instagram...
  4. Romper entre nuestro alumnado y, en general, en toda la comunidad educativa, los prejuicios que se tienen acerca de este género literario: la poesía no es aburrida, ni difícil de leer, ni es un desahogo romántico, o algo cursi...
  5. Mostrar su utilidad real: la poesía sirve para pensar despacio, para aprender a amar las palabras, para atenuar la violencia verbal y conocernos y comunicarnos; sirve para ligar, para sonrojar a un chico o a una chica, para consolar, para regalarla...La poesía es como un inmenso botiquín con toda clase de medicamentos que curan la ansiedad, la soledad, el insomnio, la melancolía, los enfados, las migrañas, los dolores del amor...Nos ayuda a entender mejor nuestros sentimientos y a leer mejor en los demás; a sentirnos rodeados de belleza; a rebelarnos contra el mundo... Además un poema puede leerse a cualquier hora del día o en cualquier lugar: en el café; mientras hacemos el trayecto hacia el instituto o trabajo en coche, bus o tren; esperando en la consulta del doctor o en la oficina de correos; a la hora del almuerzo, la cena; o en la cama, antes de dormir...
  6. Difundir la obra de nuestros poetas contemporáneos y enriquecernos con su mirada sobre el mundo actual, ampliando sus límites y fronteras.


EL POEMA DE LA SEMANA se inicia con la ilusión de que todos los compañeros, padres y madres y, cómo no, todos los alumnos, participen en esta novedosa actividad. Simplemente leyendo los poemas o incluso (¡qué gran éxito sería para nosotros!) proponiendo poemas para su difusión en este espacio o divulgando la existencia del proyecto a través de cualquier cauce. Por tanto, es a la par un lugar de encuentro y un sitio abierto a toda la comunidad educativa del IES. Sácilis.


lunes, 21 de marzo de 2016

Inspirado en Faulkner

Sin amor, sin honor y sin orgullo,
sin emoción y sin complicidad
la poesía no tiene sentido.
El deber del poeta es escribir
sobre la compasión, la fortaleza
y la debilidad, sobre el espíritu
de sacrificio (que redime al mundo),
la piedad, el coraje, el heroísmo.
Y su voz no ha de ser solamente memoria,
sino también columna en que se asiente
la condición humana, fundamento
que alivie su temor al vacío, mitigue
su angustia y vierta luces
en su noche perpetua. 

Luis Alberto de Cuenca
Cuaderno de vacaciones, 2014.

Hoy, 21 de marzo, es el Día Internacional de la Poesía...

lunes, 14 de marzo de 2016

Mujer en avanzado estado de juventud



A mis sesenta y varios años
Soy una mujer en avanzado estado de juventud.
Aún en los días en que el cansancio me entristece las ancas
y la espalda acusa el pesado fuelle de los pulmones
la mujer que piensa dentro de mi
recién habrá cumplido los cuarenta.
El reflejo repentino en el cruel escaparate
las fotos inoportunas,
el asombro discreto del que de mi conserva
la imagen de un antiguo y fugaz encuentro
los atribuyo sin recato al pasajero mal día,
el desvelo o el maquillaje desleído.
Cuanto más fácil me resultaría esta fe
sin el nuevo aire de respeto de la recepcionista del hotel
la dificultad de los chicos para el tuteo al que los invito
O la cada vez más frecuente sensación de ser invisible
-el resto de mortales
mirando a través de mí, como si lentamente me hubiese
despojado
de masa, sustancia,
peor aún: ¿de importancia!-

Para colmo, empiezan a inquietarme los amigos:
El guapo al que se le inclina la vecina nariz
las mejillas agotadas de aquella
el canoso, el panzón, la de innumerables pliegues
o los que me saludan y apenada no reconozco.

Y sin embargo en el aliento de sus miradas
el vapor del tiempo se deshace.
Furiosamente apegados a la vida
retozamos en la avanzada juventud
como si la muerte no existiera.

En la avanzada juventud
Gioconda Belli
Ed. Visor (2013)

Hace unas semanas, al volver a casa con unas revistas y suplementos, me encontré con una portada en la que aparecía Ana Rosa Quintana. Cuando comenté en casa que la notaba un tanto rara en aquella fotografía, me dijeron que me fijara bien, pues no se trataba de Ana Rosa, sino de Isabel Preysler. Reconozco que soy despistado, pero es que en esa imagen (luego me dieron la razón otras muchas personas), eran idénticas, aunque estaban muy raras ambas. Más allá de la anécdota, que puede resultar más o menos graciosa, o incluso triste dependiendo del punto de vista desde donde se mire, lo que pretendo esta semana,  a partir del estupendo poema Mujer en avanzado estado de juventud, es reflexionar con vosotros en clase acerca de un aspecto muy visible (pues es de la apariencia externa de lo que hablamos) en la sociedad actual: el excesivo culto al cuerpo femenino nacido hace unas décadas se convierte con mucha frecuencia en un modo de esclavitud hacia las mujeres, y lejos de que la sociedad actual la haya liberado de esa carga, en los últimos años se ha intensificado y ha llegado también a los hombres. La mayoría de las personas sufren una gran presión mediática y social para conseguir un cuerpo bello, delgado y joven. Se ha extendido la idea de que todos podemos tener la apariencia de un o una modelo, imponiéndose la delgadez (incluso extrema) como canon de belleza, con las consiguientes consecuencias derivadas del malestar con respecto al propio cuerpo: problemas de aceptación; enfermedades como la anorexia y la bulimia; u obsesión por la cirugía estética que en la actualidad llega a clases sociales a las que antes estaba vedada como solución al inevitable paso del tiempo o a los propios complejos.
¿Y cómo se ha originado este fenómeno social del culto al cuerpo? Es un mecanismo tan sencillo como perverso: las marcas comerciales, a través de la publicidad, crean la necesidad y, más tarde, te venden la solución a través de todo un bombardeo propagandístico que parece convertir a la población en una fiesta de zombis en busca de dietas milagrosas y alimentos light, cirugías estéticas, consumo de determinados productos, terapias alternativas, gimnasios, spas, balnearios, etc. En fin, un negocio sin límites que combina equilibradamente la desvergüenza con la pseudomedicina y, supuestamente, la salud.
El poema de Gioconda Belli podemos afirmar que es por su rotunda sinceridad, autobiográfico. Y, aunque naturalmente no habla de todos los aspectos que hemos tratado en los párrafos anteriores, en él la autora nos revela, desde mi punto de vista, uno de los secretos más importantes y hermosos de la vida: que la juventud es un estado de ánimo que no tiene por qué estar relacionado directamente con la edad física o con el deterioro del cuerpo, pues el secreto es ese: saber que cada edad tiene su juventud: A mis sesenta y varios años…/la mujer que piensa dentro de mi/
recién habrá cumplido los cuarenta.
Después la autora nos cuenta cómo se va encontrando a lo largo del día con diferentes espejos que le devuelven su imagen: el cruel escaparate, las inoportunas fotos, el respeto de la recepcionista del hotel, la dificultad del tuteo de “los chicos”, o la sensación de haberse convertido en un ser invisible…
Respeto todas las opciones personales; que cada cual haga con su cuerpo lo que le plazca; pero personalmente yo prefiero, antes que un rostro sin expresividad operado obsesivamente para alisar una inevitable arruga (pongamos el caso de Ana Rosa Quintana o Isabel Preysler, si es que no se han convertido ya en la misma persona), la belleza de un delta humano en unas incipientes patas de gallo, el desierto cálido, suave y mínimo de una celulitis natural y naturalizada, el encanto de un pecho imperfecto pero desobediente con las leyes de la gravedad o el mítico y lindo entrecejo de Frida Kahlo, la extraordinaria pintora y poeta mexicana de la que hablaremos en las próximas semanas; y, sobre todo, lo que más me gustaría es vivir libre y envejecer con la dignidad de Belli: furiosamente apegada a la vida  y retozando en la avanzada juventud como si la muerte no existiera…
Gurb
 
BIOGRAFÍA DE GIOCONDA BELLI

Nacida el nueve de diciembre en Managua, Nicaragua. Su obra incluye poesía, novela, una memoria y un cuento para niños. Su obra literaria se ha traducido a más de 14 idiomas. Su primer libro Sobre la Grama (1972) ganó el premio de poesía de la Universidad Nacional de Nicaragua. En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) por su libro Línea de Fuego. Entre 1982 y 1987 publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva. Su obra poética incluye también: Apogeo (1998); Mi íntima multitud, ganador del Premio Internacional de Poesía Generación del 27(2002); Fuego soy apartado y espada puesta lejos, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (2006) y la antología Escándalo de Miel de 2010. En el 2012 publicó el poemario En la avanzada juventud y en el 2013 la Antología Florilèges editado en español y francés. En 1988 publicó su primera novela La Mujer Habitada que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes y el Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania. Posteriormente publicó la novela Sofía de los Presagios (1990), el libro infantil El Taller de las Mariposas (1992), las novela Waslala (1996), sus memorias bajo el título El País bajo mi piel (2001, nominado como uno de los mejores libros del año por Los Ángeles Times). En el 2005 publicó su novela El Pergamino de la Seducción y en el 2008 la novela El Infinito en la Palma de la Mano que ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En el 2010 su novela El País de las Mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla. Ha recibido diversos reconocimientos por su prolífera obra literaria destacándose la condecoración en el grado de Caballero, de la Orden de las Artes y Letras del pueblo de Francia otorgado en 2013. En mayo 2014 fue reconocida con el Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella, en Chile, durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Antofagasta.
Es miembro del PEN Club Internacional y presidenta del PEN Capítulo Nicaragua. Además es miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua.
Escribe para diversos periódicos nacionales e internacionales y tiene un blog en el diario The Guardian de Londres. Es madre de tres hijas y un hijo, y reside en Managua.

domingo, 6 de marzo de 2016

Ocho de marzo



Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a
nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde
dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando
nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los
hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la
boca para violarnos mientras
nuestra madre dormía.
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo
más pesado
y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas.
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos
escolte.
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
y nos encerraron por locas
flores del que nos pega, del que se emborracha
del que se bebe irredento el pago de la comida del mes.
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y
sus nueras
y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo
género.

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos
pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, resurgiremos.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuanto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

En la avanzada juventud
Gioconda Belli
Ed. Visor (2013)

Que todavía vivimos en una sociedad profundamente machista es una verdad incuestionable (la mujer sufre por ser mujer en todos los ámbitos); que hemos avanzado algo en la lucha a favor de la igualdad en las últimas décadas, también; que estamos en el comienzo de ese camino, una evidencia si miramos a nuestro alrededor. Y cuando hablo de sociedad profundamente machista no me refiero solo a la española, sino a la mundial.

El machismo hunde sus raíces en el propio origen de la Civilización Occidental, pues Dios creó a la mujer de una costilla de Adán (ficción mitológica que manifiesta una infame subordinación de la mujer al hombre), y para colmo, en otro momento del Génesis, es Eva quien toma del fruto y come, convirtiéndose en culpable de la expulsión del jardín de Edén. La nicaragüense Gioconda Belli nos lo recuerda al final del conmovedor Poema de esta semana: Queremos…/Cuanto nos corresponde/El jardín del que nos expulsaron… y todas las flores de quienes nos marginaron, pegaron, cortaron, violaron, condenaron, quemaron, encerraron…

La historia de la mujer en nuestra civilización comenzó mal, y así sigue. Una civilización que ha avanzado por los siglos dejándola relegada y marginada al ámbito doméstico y al margen de cualquier derecho hasta bien entrado el siglo XX. Aunque ha habido casos heroicos a lo largo de la historia: literarios, como el de Lisístrata en la Antigua Grecia, que planeó una huelga sexual de las mujeres contra los hombres en el 411 a. C. para poner fin a la guerra; o reales, en el caso de las parisienses en la Revolución Francesa, tiempo en que pidieron «libertad, igualdad y fraternidad» y marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. A España llegará en 1931 de la mano de la Segunda República, pero no se ejercerá hasta dos años después.

Pues bien, ¿qué ha heredado, entonces, la humanidad actual? ¿qué nos ha legado nuestra tradición? Machismo. Y el machismo está incrustado en lo más profundo de nuestras consciencias, y su fuerza expansiva no conoce clases sociales ni sexos. Es verdad que a lo largo del siglo XX, y en distintas partes del mundo: desde Estados Unidos a Rusia pasando por Alemania, Dinamarca, Austria o Suiza, la lucha por la igualdad ha ido sumando pequeñas victorias, pero  aún queda un largo y arduo camino, y como en casi todos los problemas sociales importantes (y ahora hablo de nuestro país, en donde estamos pagando un peaje muy caro por la dictadura franquista), la responsabilidad y el trabajo institucional, con leyes de educación realmente progresistas (la LOMCE no lo es), que penetren en todas las capas sociales, impulsando y potenciando la igualdad,  será imprescindible para crear conciencia en las aulas, en las familias y en los medios comunicación, sobre los que recae un peso determinante.

Hemos escogido este poema, titulado Ocho de marzo, por motivos obvios y  para seguir denunciando junto a la autora, Gioconda Belli, todas las atrocidades que se han cometido y se siguen cometiendo en el mundo contra las mujeres: los casos de China por la política del hijo único han provocado en las últimas décadas innumerables casos de aborto selectivo y abandono de niñas; la mutilación sexual femenina se practica en 28 países de África, pero también se practica en Europa, Estados Unidos y Oriente Medio entre inmigrantes procedentes de estos países. Entre 100 y 130 millones de mujeres han sufrido algún tipo de mutilación genital femenina; el régimen talibán ha prohibido la asistencia a la escuela de las niñas en numerosos países de origen árabe (de sobra es conocido el caso de la Nobel de la Paz Malala, luchadora incansable en Pakistán, y ahora en todo el mundo, por los derechos de las mujeres); pero tampoco es necesario irse tan lejos: un 23% de las que fueron niñas, y hoy son ya las mujeres del futuro de nuestro país, sufrieron la violencia sexual desde los primeros años de su infancia, un desconocido e increíble dato que se mantiene desoladoramente en  la actualidad; 11 mujeres han muerto en España a causa de la violencia machista en los dos primeros meses de este 2016; terminamos el pasado con 64, y en los últimos 13 años, 837 víctimas. En fin, cifras verdaderamente espeluznantes, por las que deberíamos sentir verdadera vergüenza.

Celebrar un Día Internacional de la Mujer es necesario, pero también es insuficiente ¡Qué poco es un solo día, hermanas, qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!, incluso diría cínico o hipócrita si quienes lo celebran y se ponen detrás de una pancarta son los políticos que nos gobiernan, pues la crisis, la reforma laboral y las políticas de recortes en lo relativo al trabajo han abierto una brecha aún mayor. Lo demuestran las siguientes cifras: en España las mujeres cobran un 19,3% menos que los hombres por el mismo trabajo; sólo el 31% de los directivos españoles son mujeres, de las cuales el 46,5% reconoce haber sufrido algún tipo de discriminación a lo largo de su carrera por el hecho de ser mujer; la tasa de paro actual según la EPA es de 19.5% en hombres, y 22.5% en mujeres, aunque estén objetivamente más preparadas. Que cambiemos estas cifras, corrigiendo la realidad, está en sus manos. Así que no nos salgan a la calle si luego no se sientan en sus despachos a trabajar con rigurosidad, sensibilidad y responsabilidad. Por otra parte, dicha celebración no puede quedarse en un fuego artificial de un día, porque mañana, y hoy, y ayer, y todos los días del año hasta que frenemos la inercia de la historia, tenemos que seguir aplaudiendo un Día Internacional de la Mujer que reivindique la igualdad plena.

Como los estereotipos machistas aparecen en la transición de la infancia a la adolescencia, etapa en donde lo social comienza a tener más peso, consideramos imprescindible en las próximas semanas, con distintos poemas y otras actividades, reflexionar junto a vosotros en clase, acerca del culto al cuerpo que se desprende de la publicidad sexista (la nueva forma de esclavitud femenina); de la discriminación de la mujer en el deporte; del papel de la mujer en el arte y en la literatura; de los llamados micromachismos (la mujer pide la cuenta, se la ponen al hombre; ¿en qué baño están colocados los cambiadores de los bebés? Exacto, en el de las mujeres;  y… “mujer tenías que ser” cuando es la mujer quien conduce); o sobre las letras, tan populares entre los adolescentes, del nuevo reggaeton hispano, tan nocivas para vuestra formación emocional e intelectual.

Esta semana he disfrutado con la lectura de En la avanzada juventud, el extraordinario libro de donde he extraído este poema.  Me ha encantado conocer a la mujer que puedo adivinar al final de cada verso: Me he puesto en su piel; me he metido dentro de su esqueleto; he utilizado sus músculos y calzado sus pies; me he peinado sus cabellos; he observado la realidad con sus ojos y me he emocionado; he respirado con sus pulmones el aire de este mundo y he sentido en su corazón la amargura pero también la dicha de ser mujer. Y, sin embargo, siento que en mi vida cotidiana no puedo bajar la guardia, que el machismo que hay en mí aprovecha cualquier rendija para salir al exterior. Es como un pegajo sutil o como una pringue ancestral que tengo que seguir limpiándome constantemente, que tenemos que seguir todavía durante años, décadas, quizá siglos, sacudiéndonos de encima. Es responsabilidad de todos cuantos habitamos este mundo. Que seas hombre o mujer, da igual. Hazlo. 

Gurb


BIOGRAFÍA DE GIOCONDA BELLI

Nacida el nueve de diciembre en Managua, Nicaragua. Su obra incluye poesía, novela, una memoria y un cuento para niños. Su obra literaria se ha traducido a más de 14 idiomas. Su primer libro Sobre la Grama (1972) ganó el premio de poesía de la Universidad Nacional de Nicaragua. En 1978 obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba) por su libro Línea de Fuego. Entre 1982 y 1987 publicó tres libros de poesía: Truenos y Arco Iris, Amor Insurrecto y De la costilla de Eva. Su obra poética incluye también: Apogeo (1998); Mi íntima multitud, ganador del Premio Internacional de Poesía Generación del 27(2002); Fuego soy apartado y espada puesta lejos, ganador del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla (2006) y la antología Escándalo de Miel de 2010. En el 2012 publicó el poemario En la avanzada juventud y en el 2013 la Antología Florilèges editado en español y francés. En 1988 publicó su primera novela La Mujer Habitada que obtuvo el Premio de la Fundación de Libreros, Bibliotecarios y Editores Alemanes y el Premio Anna Seghers de la Academia de Artes de Alemania. Posteriormente publicó la novela Sofía de los Presagios (1990), el libro infantil El Taller de las Mariposas (1992), las novela Waslala (1996), sus memorias bajo el título El País bajo mi piel (2001, nominado como uno de los mejores libros del año por Los Ángeles Times). En el 2005 publicó su novela El Pergamino de la Seducción y en el 2008 la novela El Infinito en la Palma de la Mano que ganó en España el Premio Biblioteca Breve y en México el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. En el 2010 su novela El País de las Mujeres recibió el Premio Hispanoamericano La Otra Orilla. Ha recibido diversos reconocimientos por su prolífera obra literaria destacándose la condecoración en el grado de Caballero, de la Orden de las Artes y Letras del pueblo de Francia otorgado en 2013. En mayo 2014 fue reconocida con el Premio al Mérito Literario Internacional Andrés Sabella, en Chile, durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Antofagasta. Es miembro del PEN Club Internacional y presidenta del PEN Capítulo Nicaragua. Además es miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua. Escribe para diversos periódicos nacionales e internacionales y tiene un blog en el diario The Guardian de Londres. Es madre de tres hijas y un hijo, y reside en Managua.

lunes, 29 de febrero de 2016

Palabra


Palabras sencillas que saben mentir.
            Palabras tristes que piden disculpas.
            Palabras hermosas que me requieren.
            Palabras oscuras que me hablan de ti.
            Palabras que dicen lo que yo pienso.
            Palabras que expresas tú por mí.

            Palabras, sonidos, palabras,
            ¿dónde estáis ahora?

            Sólo una sílaba humana,         
            Para entrar en razón.
            Solo una señal,
            Para dejar la soledad.
            Sólo tú,
para empezar a hablar,
a vivir, a sentir...
aunque sea
para morir

Catalina Jaén López
Íntimo y tuyo (2005)
 

Elección y comentario  de  Pilar Ortega, profesora de Lengua y Literatura del IES. Sácilis

            Catalina Jaén López, Lina para mí, es una mujer preciosa “por dentro y por fuera”, desenfadada y tímida a partes iguales, con la que he compartido  tanta vida, tantos años: días de estudio, de risas y de llantos.

            Nacida en Fernán Núñez, filóloga por vocación, cursa la carrera de Filología Hispánica en la Universidad de Córdoba y se dedica a la docencia desde hace más de treinta años, habiendo ejercido en varios centros de Secundaria y Bachillerato de Andalucía.

            Su gran sensibilidad la lleva, como no podía ser de otra manera, a interesarse por todas las artes y a desarrollar su actividad poética desde muy joven.

Ha colaborado en varias publicaciones poéticas colectivas y tiene un poemario publicado en 2005, Íntimo y tuyo.

Su poesía es sencilla, íntima y sugerente. Conecta y comparte rápidamente con los sentimientos de quien se acerca a su lectura, porque es auténtica lírica: sus poemas siempre reflejan sentimientos, diversos estados de ánimo por los que las personas vamos pasando a lo largo de nuestra existencia, de  nuestro día a día, tan  poca cosa... pero tan importante, porque es lo único que tenemos. Sus poemas son como pinceladas de vida, de luces y de sombras, porque todos tenemos días en los que la ilusión nos rebosa y también otros en los que nuestra luz interior parece no querer encender nuestro día.

He elegido esta breve composición para el POEMA DE LA SEMANA  porque se encuadra en la línea de “Pido la paz y la palabra”,  abierta por otros poemas en semanas  anteriores.

Ya sé que se dice que “una imagen vale más que mil palabras”, pero yo me quedo con las palabras, las prefiero; una imagen es un momento, … mejor una conversación de una hora: mil palabras con una amiga, mil palabras con … esa persona.

Vivimos rodeados por las palabras, desde nuestro primer balbuceo, nos acompañan toda la vida y son el fiel reflejo de nuestro estado de ánimo. ¡Qué frustrante cuando no encuentras las palabras! ¡Qué reconfortante cuando alguien te dice justo lo que necesitabas oír, para levantarte, para vivir...

Con las palabras podemos dar tanto amor... y hacer tanto daño

Para los curiosos con tiempo dejamos esta entrevista al filósofo don Emilio LLedó. Merece la pena oírlo reflexionar acerca de las palabras...
 

domingo, 21 de febrero de 2016

Pequeño Vals Vienés


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca
Poeta en Nueva York (1929-30)

BREVE HISTORIA DE UN VIAJE  
Leonard Cohen y España

El escritor granadino Federico García Lorca, uno de los escritores más trascendentes de nuestra literatura, desembarca del RMS Olympic –gemelo del Titanic– en Nueva York el 25 de junio de 1929; aunque llega con la excusa de estudiar un curso de inglés en la Universidad de Columbia y dar unas conferencias por distintas universidades de Estados Unidos y Cuba, en realidad lo que desea es curar su angustia existencial: va huyendo de una tormentosa relación homosexual, de una amistad difícil con el pintor Salvador Dalí, y de una familia y un entorno que le oprime y que provoca en él una honda crisis personal. A Lorca le impacta profundamente la sociedad estadounidense y siente desde los primeros días de su estancia en Nueva York, un hondo rechazo hacia el capitalismo, la mecanización y la industrialización de la sociedad moderna, que, según el poeta, condena al individuo a una soledad inevitable; a la vez, denuncia insistentemente el trato a la minoría negra, del mismo modo que, con anterioridad, ha hecho en Granada con los gitanos. Esta conmoción desencadena en Lorca la escritura de los poemas que más tarde van a conformar el corpus del libro Poeta en Nueva York, uno de los más importantes e influyentes de nuestras letras, en el que Lorca grita de horror: en él denuncia la injusticia y la discriminación, la deshumanización de la sociedad moderna y la alienación del ser humano, al mismo tiempo que demanda una nueva dimensión humana donde prevalezca la libertad y la justicia, el amor y la belleza. Lorca encuentra en el movimiento artístico y literario surrealista el vehículo perfecto para expresar toda la angustia de la que ya hemos hablado. Pequeño Vals Vienés, nuestro poema de esta semana, es el antepenúltimo poema de Poeta en Nueva York y representa, dentro de la estructura del libro,  la huida y la liberación de la ciudad de los rascacielos. Es un poema de amor, un amor frustrado y doloroso. Un poema profundamente rítmico y sonoro en el que casi podemos bailar con los ojos al leerlo, y donde las imágenes surrealistas en asociación libre: Hay un fragmento de la mañana [...] Hay un salón con mil ventanas” “Hay una muerte para piano [...] Hay mendigos por los tejados. Hay frescas guirnaldas de llanto”… nos hacen sentir más que reflexionar, percibir más que comprender; algo que es común a todo el libro, y a todo el surrealismo como arte, pues sus versos sugieren más allá de la comprensión racional, y es necesario dejarse llevar por la intuición.

El poema de esta semana, como hemos visto, nace en Nueva York y viaja, cuando Lorca abandona la ciudad en marzo de 1930, por la costa este de Estados Unidos en tren dentro de la maleta de su autor hasta Miami, donde Lorca embarca de nuevo hasta Cuba; y allí, en la isla, vivirá los siguientes tres meses, en los que nuestro poema descansa en las páginas de un cuaderno manuscrito. El poeta regresa a España en junio de 1930, y con él, de nuevo en su maleta, nuestro Pequeño Vals. Seis años después, en plena efervescencia bélica, y tras un prolongado proceso de configuración, García Lorca confía finalmente el poemario a su amigo José Bergamín, quien lo publicará en el exilio en México y en Estados Unidos en 1940, tres años después del fusilamiento del poeta en la Guerra Civil. Otra vez nuestro poema retorna por el atlántico al continente americano para ver la luz por vez primera;  pero el viaje no ha hecho más que comenzar.

Nueve años más tarde, un jovencísimo, imberbe y apocado, Leonard Cohen, entra en una librería de segunda mano de Montreal, su ciudad natal. Allí abre por primera vez un libro de Federico García Lorca; la magia de sus versos va a dejarle una huella tan profunda que va a marcar, como más tarde reconocerá, su carrera literaria; y tal es su embelesamiento por la obra del granadino, que llamará a su primera hija Lorca. En la misma época, Cohen (aún no sabe que va a convertirse en uno de los más fascinantes compositores musicales), pasea cerca de la casa de su madre por un parque de la misma ciudad; en ese momento ve a un joven, al que llaman el gitano de Montreal; está tocando para unas chicas; se acerca y le ruega, emocionado por su música, que le dé lecciones. Acuerdan un precio y el músico callejero acude a su casa para enseñarle los primeros acordes. El joven es español, y el instrumento que toca es una guitarra flamenca. A las pocas semanas, el improvisado profesor no vuelve, Cohen llama a la pensión en donde se alojaba y allí le dicen que se ha suicidado.

Muchos años después, en 1988, Leonard Cohen, convertido ya en una figura mundialmente conocida, edita su álbum I’m your Man, que incluye una canción titulada Take This Walz (una joya de belleza deslumbrante), versión musical del Pequeño Vals Vienés. Un éxito mundial que, teniendo como vehículo la lengua inglesa, va a llegar a todos los rincones del planeta, no sólo en televisiones y emisoras de radio, sino también a través de las posteriores giras multitudinarias del canadiense, en donde nuestro Pequeño Vals, de la mano de Leonard Cohen y cantado en todos sus conciertos, va a viajar por todo el mundo, desde Australia a Europa, pasando por Israel, Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá.

En 2011, Leonard Cohen recibe el premio Príncipe de Asturias de las Letras, y en la ceremonia de entrega afirma que, gracias a los versos del poeta Federico García Lorca, encontró su "voz", y, merced al guitarrista que conoció en Montreal, aprendió "esos seis acordes y ese escaso flamenco” que han sido la base de todas sus canciones y toda su música. La admiración de Cohen por el arte español pasa, como vemos, por el flamenco (fue seguidor de Camarón, al que fue a ver al Olimpia de París al final de su vida). Quizá por eso, los primeros discos del canadiense tienen un aire flamenco.

Diecinueve años antes, en 1992, Enrique Morente, que se ha dado cuenta de esos matices flamencos en la música de Cohen, trabaja en un disco de versiones suyas junto a Pepe Habichuela. Es el germen de Omega, un álbum antológico en la historia de la música española. Cohen vuelve a estar de gira por España con su disco The future y un amigo común, que siempre supo de la relación de Cohen con el flamenco, decide presentarle a Enrique Morente. Bajo la cúpula del hotel Palace en Madrid, dos genios, Cohen y Morente, brindan por Federico García Lorca, que precisamente había sido un habitual del bar del hotel, dato que ellos celebran.

El primer encuentro en el Palace, según alguno de los presentes, es más parecido a una charla amistosa que a una reunión profesional. Teniendo como barrera el idioma, cada uno, como puede, le reconoce al otro su admiración, pero es suficiente para que Omega viera la luz en 1996. En colaboración con el grupo de rock granadino Lagartija Nick, y basándose en algunas canciones de Cohen, Enrique Morente crea uno de los discos más vanguardistas de la fusión entre el flamenco y el rock. El Pequeño Vals Vienés es la segunda canción de este álbum. Se trata de un vals aflamencado en el cual la voz arrebatada de Lorca emerge de la honda garganta del cantaor con un aire nuevo, profundo, misterioso e intensamente emocionante que siempre acaba poniéndome los pelos de punta. Nuestro Pequeño vals vuelve a la carretera y a visitar numerosísimas ciudades de todo el mundo, pero esta vez de la mano de Enrique Morente y Lagartija Nick.

Se han hecho muchas versiones posteriores: Ana Belén en Lorquiana (1998), o la propia hija de Enrique Morente, Soleá, con una voz preciosa, son algunos ejemplos. Pero es la nueva versión de la catalana Silvia Pérez Cruz en su disco Granada (2014) la que ha conseguido conmoverme de nuevo; y mira que el listón con los dos maestros lo tenía alto. Lo excepcional es que le da otro giro en el que expresa el desgarrador dolor del poeta con una verdad y una sinceridad tan íntima y sentida que taladra los tímpanos y el corazón. Una versión tan innovadora que, partiendo del vals aflamencado de Morente vía Cohen, como sabemos, consigue llevarla por momentos a ritmos de jazz o blues. Sencillamente, una maravilla. Hace unos meses un amigo me habló por primera vez de ella y me puso su arte en el oído; y sólo un par de semanas atrás, El País Semanal le dedicó, además de la portada, un excelente reportaje; pero confieso que ha sido este fin de semana cuando he comenzado un idilio con la voz, la interpretación, la delicadeza e, insisto, el desgarro de Silvia Pérez Cruz, que me ha tocado en lo más hondo.

Y otra vez nuestro Pequeño Vals por autopistas y aeropuertos, y ojalá que la historia continúe…

La historia que acabo de contar refleja la Andalucía que me gusta, y con la que me identifico. Esa Andalucía que, partiendo de lo andaluz, se abre al mundo y habla en esencia de lo que es común a todos los seres humanos y trasciende lo regional para hacerse universal. La Andalucía formada de distintos pueblos; la Andalucía de Velázquez, Mariana Pineda, Falla, Picasso, Lorca o María Zambrano; la Andalucía de la luz, el paisaje y la alegría en la calle. Sin embargo, aborrezco la Andalucía superficial y barata promovida desde las instituciones andaluzas, difundida y potenciada por las televisiones regionales; tanto como aborrezco el absurdo orgullo exacerbado andaluz, y su opuesto, el complejo; o el estereotipo del andaluz tan frecuente más allá de nuestras fronteras.

Creo que la única solución a nuestra histórica, económica y culturalmente deprimida región, y a la disolución, por tanto, de la imagen que proyectamos hacia fuera (aunque en esto último también tienen mucho que ver los medios de comunicación nacionales), es la educación, y solo la educación. Ojalá seamos verdaderamente conscientes cuanto antes, e invirtamos, con sentido común, el tiempo, el esfuerzo y el dinero que nos merecemos.

Soy andaluz, no puedo ni quiero sustraerme de esa realidad. Pero no soy andalucista; como tampoco sería nacionalista catalán, vasco, gallego o español. No entiendo ningún nacionalismo ni entiendo la crítica al nacionalismo desde otro nacionalismo. Sabemos que el concepto mismo de nación hunde sus raíces en el idealismo filosófico y en el movimiento romántico surgido en Europa a finales del siglo XVIII, con distintas motivaciones y fines tanto culturales y sociales como económicos; sin embargo ¿tiene algún sentido en la actualidad mirarse al ombligo en un mundo cada vez más internacionalizado, en donde la propia inercia de las historia nos regalará la mezcla y enriquecimiento mutuo entre culturas?

Quiero concluir este comentario con la letra de un fandango de El Cabrero, uno de mis cantaores flamencos predilectos; un sabio capaz de cantar un soneto de Borges por bulerías o de escribir maravillosos versos como estos, que sintetizan muy bien lo que yo siento por Andalucía, por el hecho mismo de existir, y por mi manera de estar y concebir el mundo:

Andalucía es mi “mare”
y como un hijo la quiero
Andalucía es mi “mare”
de corazón la venero
pero yo soy como el aire
mi patria es el mundo entero…

Si esto es lo que celebramos el próximo día 28 de febrero, me uno a la celebración…

Gurb

BIOGRAFÍA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

(Fuente Vaqueros, España, 1898 - Víznar, id., 1936) Poeta y dramaturgo español. Los primeros años de la infancia de Federico García Lorca transcurrieron en el ambiente rural de su pequeño pueblo granadino, para después ir a estudiar a un colegio de Almería.
Continuó sus estudios superiores en la Universidad de Granada: estudió filosofía y letras y se licenció en derecho. En la universidad hizo amistad con Manuel de Falla, quien ejerció una gran influencia en él, transmitiéndole su amor por el folclore y lo popular.
A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de su generación y artistas como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó a interesarse por el teatro. Sin embargo, su primera pieza teatral, El maleficio de la mariposa, fue un fracaso.
En 1921 publicó su primera obra en verso, Libro de poemas, con la cual, a pesar de acusar las influencias románticas y modernistas, consiguió llamar la atención. Sin embargo, el reconocimiento y el éxito literario de Federico García Lorca llegó con la publicación, en 1927, de Canciones y, sobre todo, con las aplaudidas y continuadas representaciones en Madrid de Mariana Pineda, drama patriótico.
Entre 1921 y 1924, al mismo tiempo que trabajaba en Canciones, escribió una obra basada en el folclore andaluz, el Poema del cante jondo (publicado en 1931), un libro ya más unitario y madurado, con el que experimenta por primera vez lo que será un rasgo característico de su poética: la identificación con lo popular y su posterior estilización culta, y que llevó a su plena madurez con el Romancero gitano (1928), que obtuvo un éxito inmediato. En él se funden lo popular y lo culto para cantar al pueblo perseguido de los gitanos, personajes marginales marcados por un trágico destino. Formalmente, Lorca consiguió un lenguaje personal, inconfundible, que reside en la asimilación de elementos y formas populares combinados con audaces metáforas, y con una estilización propia de las formas de poesía pura con que se etiquetó a su generación.
Tras este éxito, Lorca viajó a Nueva York, ciudad en la que residió como becario durante el curso 1929-1930. Las impresiones que la ciudad imprimió en su ánimo se materializaron en Poeta en Nueva York (publicada póstumamente en 1940), un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y mecanizada de hoy. Las formas tradicionales y populares de sus anteriores obras dejan paso en esta otra a visiones apocalípticas, hechas de imágenes ilógicas y oníricas, que entroncan con la corriente surrealista francesa, aunque siempre dentro de la poética personal de Lorca.
De nuevo en España, en 1932 Federico García Lorca fue nombrado director de La Barraca, compañía de teatro universitario que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro clásico del Siglo de Oro. Su interés por el teatro, tanto en su vertiente creativa como de difusión, responde a una progresiva evolución hacia lo colectivo y un afán por llegar de la forma más directa posible al pueblo. Así, los últimos años de su vida los consagró al teatro, a excepción de dos libros de poesía: Diván del Tamarit, conjunto de poemas inspirados en la poesía arabigoandaluza, y el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1936), hermosa elegía dedicada a su amigo torero, donde combina el tono popular con imágenes de filiación surrealista.
Las últimas obras de Federico García Lorca son piezas teatrales. Yerma (1934) es una verdadera tragedia al modo clásico, incluido el coro de lavanderas, con su corifeo que dialoga con la protagonista comentando la acción. Parecido es el asunto en Bodas de Sangre (1933), donde un suceso real inspiró el drama de una novia que huye tras su boda con un antiguo novio (Leonardo). La huida, llena de premoniciones, en la que la propia muerte aparece como personaje, presagia un final al que se viene aludiendo desde la primera escena y en el que ambos hombres se matarán, segando así la posibilidad de continuidad de la estirpe por ambas ramas y renovando la muerte del padre del novio a manos de la familia de Leonardo. De esta manera, la pasión y la autobúsqueda concluyen con la destrucción de todo el orden establecido.

Entre toda ellas destaca La Casa de Bernarda Alba (1936), donde la pasión por la vida de la joven Adela, encerrada en su casa junto con sus hermanas a causa del luto de su padre y oprimida bajo el yugo de una madre tiránica, se rebelará sin temor a las últimas consecuencias. De esta manera, su pasión por la vida se estrellará contra el muro de incomprensión de su familia concluyendo todo con su eliminación. Junto con la figura de la protagonista, destaca la serie de retratos femeninos que realiza el autor, desde la propia Bernarda hasta la vieja criada confidente de todas (La Poncia), la hermana amargada y envidiosa (Martirio) o la abuela enloquecida que se opone a la tiranía de Bernarda.
La casa de Bernarda Alba, considerada su obra maestra, fue también la última, ya que ese mismo año, al estallar la guerra civil, fue detenido por las fuerzas franquistas y fusilado diez días más tarde, bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia su papel de poeta, librepensador y personaje susceptible de alterar el «orden social».

domingo, 14 de febrero de 2016

El Número Áureo o Divina Proporción


A ti, maravillosa disciplina,
media, extrema razón de la hermosura,
que claramente acata la clausura
viva en la malla de tu ley divina.


A ti, cárcel feliz de la retina,
áurea sección, celeste cuadratura,
misteriosa fontana de mesura
que el Universo armónico origina.


A ti, mar de los sueños angulares,
flor de las cinco formas regulares,
dodecaedro azul, arco sonoro.


Luces por alas un compás ardiente.
Tu canto es una esfera transparente.
A ti, divina proporción de oro.



Rafael Alberti
Poemas del destierro

LAS MATEMÁTICAS EN LA POESÍA

¿Quién ha dicho que los números están reñidos con las letras?
De eso, nada. Así que vamos a jugar con la poesía de las matemáticas. O viceversa.
Desde siempre, a los poetas les ha gustado jugar con los números. Y no han faltado, a lo largo de Historia, matemáticos que se dedicaron, con gran éxito, a la literatura. Baste recordar a Lewis Carrol y su libro Alicia en el país de las Maravillas.
Al fin y al cabo, los poetas tienen que saber medir bien las sílabas de un verso si quieren que todos sean iguales, así como el número de versos para lograr la estrofa que buscan. Asimismo, el ritmo es una característica común porque, por ejemplo, las series numéricas tienen, a veces, unos ritmos fantásticos, como lo pueden tener el color, la forma, la música, la palabra o la expresión corporal.
Como ejemplo de lo expuesto anteriormente, hemos elegido un poema de Rafael Alberti. En su obra poética pueden encontrarse numerosas referencias a las Matemáticas. Así, una de sus poesías está dedicada al Número Áureo.
Este número, también llamado número dorado, razón áurea, razón dorada, media áurea, proporción áurea o divina proporción, que dota de una característica estética especial a los objetos que lo contienen en su naturaleza, es la relación o proporción que guardan entre sí dos segmentos de rectas. Fue descubierto en la antigüedad, y puede encontrarse no solo en figuras geométricas, sino también en la naturaleza en formas como los girasoles y en la disposición de los pétalos de algunas plantas como los cactus o rosas; también rige las dimensiones y formas de las galaxias; podemos encontrarlo en el del corazón de la manzana o en la forma tan particular que presentan las telarañas. ¿Se trata de una casualidad o existe alguna especie de “plan oculto” que vincula las matemáticas con la naturaleza?
Euclides, unos tres siglos antes de Cristo, fue el primero en hacer un estudio formal sobre el número áureo en su obra Los Elementos. Euclides definió su valor diciendo que “una línea recta está dividida en el extremo y su proporcional cuando la línea entera es al segmento mayor como el mayor es al menor.” En otras palabras, dos números positivos a y b están en razón áurea si y sólo si (a+b) / a = a / b. El valor de esta relación es un número que, como también demostró Euclides, no puede ser descrito como la razón de dos números enteros (es decir, es irracional y posee infinitos decimales) =1,61803...(Fi)
Es muy frecuente encontrar este número en el arte y la arquitectura, ya que las figuras que están “proporcionadas” según el número áureo resultan más agradables desde un punto de vista estético. Así, el uso de este número puede encontrarse en las principales obras de Leonardo Da Vinci (1452 - 1519), como por ejemplo en el Hombre de Vitruvio.
La arquitectura no es tampoco ajena a este valor matemático. La relación entre las partes, el techo y las columnas del Partenón de Atenas, por ejemplo, también se relacionan mediante el número áureo, y en la vida real, muchos productos de consumo masivo se diseñan siguiendo esta relación, ya que resultan más agradables o cómodos. Entre ellos, todas las tarjetas de crédito.
¿Encierra el poema de Alberti este número tan misterioso capaz de dotar de belleza a cualquier forma que lo contenga? En el plano del contenido, el autor nos describe este número como la razón de la hermosura, del origen de las formas regulares o de la causa misma del universo a través de bellísimas metáforas como cárcel feliz…, flor de las cinco formas…, arco sonoro…, o  misteriosa fontana…; y en el plano de la forma, igualmente Alberti alcanza unas cotas altísimas de belleza, pues la propia elección de la estrofa (se trata de un soneto, la estrofa clásica en la poesía occidental) es un acierto en sí misma, y  también lo es en su ejecución, pues la estructura paralelística: “a ti, maravillosa…, a ti mar de los sueños…, a ti divina proporción…”; junto al equilibrio musical de las rimas consonantes y al ritmo clásico de los endecasílabos, que actúa como columna que vertebra la armonía sonora de todo el poema, producen una hermosa melodía que emociona más allá del propio significado. Respondiendo a la pregunta con la que abríamos el párrafo, no sabemos si el número áureo está de alguna manera contenido en la perfección de este soneto, lo que sí sabemos es que produce la misma percepción de belleza que la contemplación de Las Meninas de Velázquez, los lienzos de Adán y Eva de Alberto Durero, las facciones de la Mona lisa de Leonardo, la pirámide de Keops, Notre Dame en París, las escaleras del Vaticano o el edificio de la O.N.U. en Nueva York, que son, junto a las mencionadas anteriormente, otros ejemplos de obras creadas a partir de la proporción áurea.
Cuando hablamos de poesía siempre pensamos en sentimientos como el amor o el desamor, la dicha o el dolor; la libertad, la paz, la primavera o el esplendor de un  paisaje. Con este poema Rafael Alberti nos revela que la poesía puede encontrarse en lugares tan insospechados como es un número irracional. La poesía está en todos los sitios. Búscala.

     Al alimón, don Emilio Molina, profesor de matemáticas del IES. Sácilis, y Gurb, profesor de literatura.

    El siguiente vídeo ilustra, a través de unas sorprendentes imágenes digitales, la belleza de la forma áurea en distintos elementos de la naturaleza. Poesía visual y matemáticas de la mano…
 
BIOGRAFÍA DE RAFAEL ALBERTI
Rafael Alberti Merello. (El Puerto de Santa María, Cádiz, 16 de diciembre de 1902 - El Puerto de Santa María, Cádiz, 28 de octubre de 1999). Poeta español de la Generación del 27, (otros poetas de esta generación fueron Jorge Guillén, Pedro Salinas, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre y Emilio Prados).
Empieza el bachillerato en el Colegio de los Jesuitas del Puerto de Santa María. En 1917 se traslada a Madrid, donde abandona el bachillerato por la pintura, que ejerce una gran influencia en su obra; en 1922 realiza una exposición en el Ateneo. Por motivos de salud se traslada, poco después, a vivir en las sierras de Guadarrama y Rute, donde empieza a escribir sus primeras poesías, recogidas bajo el título de Marinero en tierra. Con este libro obtiene el Premio Nacional de Literatura (1924-25), otorgado por un jurado que integraban Antonio Machado, Menéndez Pidal y Gabriel Miró. A esta obra siguieron La Amante (1925) y El alba de alhelí (1925-26). En sus primeros libros se aprecia claramente la influencia de Gil Vicente, del Cancionero y Romancero españoles y de otros autores como Garcilaso, Góngora, Lope, Bécquer, Baudelaire, Juan Ramón Jiménez o Antonio Machado.
Su poesía es "popular" -según Juan Ramón Jiménez-, "pero sin acarreo fácil, personalísima, de tradición española, pero sin retorno innecesario, nueva, fresca y acabada a la vez, rendida, ágil, graciosa, parpadeante: andalucísima". La etapa neogongorista y humorista de Cal y canto (1926-1927) marca la transición de este autor a la fase superrealista de Sobre los ángeles (1927-1928). A partir de entonces, y tras afiliarse al partido comunista, su obra adquiere tono político. Este giro le lleva a considerar su obra anterior como un cielo cerrado y una contribución irremediable a la poesía burguesa.
La poesía de Alberti cobra cada vez más un tono irónico y desgarrado, como los poemas burlescos Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929), Sermones y moradas (1929-1930) y la elegía cívica Con los zapatos puestos tengo que morir (1930). A partir de 1931 aborda el teatro, estrenando El hombre deshabitado y El adefesio. Posteriormente recorre varios países de Europa, pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, para estudiar las nuevas tendencias del teatro.
En 1933 escribe Consignas y Un fantasma recorre Europa, y en 1935, 13 bandas y 48 estrellas. En 1939, al terminar la Guerra Civil española, emigra a la República Argentina, desde donde se traslada a Roma en 1962. En 1945 publica, en Buenos Aires, A la pintura: poema del color y la línea, y además un volumen que abarca la casi totalidad de su obra lírica, Poesía, donde se muestra cierta nostalgia por la patria. Regresa finalmente a España en 1977.
Su producción poética continúa con la misma intensidad en estos años, prolongándose sin fisuras hasta muy avanzada edad.
A su vuelta a España es elegido diputado por el Partido Comunista de España, pero renuncia a su escaño para proseguir su tarea literaria y dar recitales por toda España. Sus libros de memorias cosechan grandes éxitos en las distintas ediciones, cada vez más completas, de los diferentes volúmenes de su Arboleda perdida. Entre las numerosas distinciones y homenajes que se le dedican destaca el Premio Miguel de Cervantes, que le es concedido en el año 1983. Fallece el 28 de octubre de 1999 en la misma ciudad que le vio nacer hacía 96 años.