Los profesores del IES. Sácilis, convencidos de la utilidad de la literatura en general, y de la poesía en particular, nos vemos en la necesidad de plantear esta experiencia educativa como un recurso más para abordar la noble tarea que significa impartir clase. Nuestra esperanza es que algo cambie, que nuestro centro se enriquezca con nuevas prácticas, y que lo haga mediante cauces que incentiven día a día nuestro trabajo.


¿Qué pretendemos con EL POEMA DE LA SEMANA?

  1. Fomentar la lectura como uno de los actos que más dignifica al ser humano, apoyando los objetivos del Plan de lectura y biblioteca.
  2. Cambiar, mediante pequeños gestos, el día a día de nuestra labor docente para modificar y mejorar el ámbito en el que trabajamos, recurriendo en este caso a un “arma poderosa”, como es la poesía.
  3. Colocar un poema en la entrada del centro, en un espacio creado para tal fin, además de en otros lugares como pasillos, clases, o en el entorno virtual de las TIC.2: Blog “Poema de la semana”, facebook, instagram...
  4. Romper entre nuestro alumnado y, en general, en toda la comunidad educativa, los prejuicios que se tienen acerca de este género literario: la poesía no es aburrida, ni difícil de leer, ni es un desahogo romántico, o algo cursi...
  5. Mostrar su utilidad real: la poesía sirve para pensar despacio, para aprender a amar las palabras, para atenuar la violencia verbal y conocernos y comunicarnos; sirve para ligar, para sonrojar a un chico o a una chica, para consolar, para regalarla...La poesía es como un inmenso botiquín con toda clase de medicamentos que curan la ansiedad, la soledad, el insomnio, la melancolía, los enfados, las migrañas, los dolores del amor...Nos ayuda a entender mejor nuestros sentimientos y a leer mejor en los demás; a sentirnos rodeados de belleza; a rebelarnos contra el mundo... Además un poema puede leerse a cualquier hora del día o en cualquier lugar: en el café; mientras hacemos el trayecto hacia el instituto o trabajo en coche, bus o tren; esperando en la consulta del doctor o en la oficina de correos; a la hora del almuerzo, la cena; o en la cama, antes de dormir...
  6. Difundir la obra de nuestros poetas contemporáneos y enriquecernos con su mirada sobre el mundo actual, ampliando sus límites y fronteras.


EL POEMA DE LA SEMANA se inicia con la ilusión de que todos los compañeros, padres y madres y, cómo no, todos los alumnos, participen en esta novedosa actividad. Simplemente leyendo los poemas o incluso (¡qué gran éxito sería para nosotros!) proponiendo poemas para su difusión en este espacio o divulgando la existencia del proyecto a través de cualquier cauce. Por tanto, es a la par un lugar de encuentro y un sitio abierto a toda la comunidad educativa del IES. Sácilis.


domingo, 21 de febrero de 2016

Pequeño Vals Vienés


En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca
Poeta en Nueva York (1929-30)

BREVE HISTORIA DE UN VIAJE  
Leonard Cohen y España

El escritor granadino Federico García Lorca, uno de los escritores más trascendentes de nuestra literatura, desembarca del RMS Olympic –gemelo del Titanic– en Nueva York el 25 de junio de 1929; aunque llega con la excusa de estudiar un curso de inglés en la Universidad de Columbia y dar unas conferencias por distintas universidades de Estados Unidos y Cuba, en realidad lo que desea es curar su angustia existencial: va huyendo de una tormentosa relación homosexual, de una amistad difícil con el pintor Salvador Dalí, y de una familia y un entorno que le oprime y que provoca en él una honda crisis personal. A Lorca le impacta profundamente la sociedad estadounidense y siente desde los primeros días de su estancia en Nueva York, un hondo rechazo hacia el capitalismo, la mecanización y la industrialización de la sociedad moderna, que, según el poeta, condena al individuo a una soledad inevitable; a la vez, denuncia insistentemente el trato a la minoría negra, del mismo modo que, con anterioridad, ha hecho en Granada con los gitanos. Esta conmoción desencadena en Lorca la escritura de los poemas que más tarde van a conformar el corpus del libro Poeta en Nueva York, uno de los más importantes e influyentes de nuestras letras, en el que Lorca grita de horror: en él denuncia la injusticia y la discriminación, la deshumanización de la sociedad moderna y la alienación del ser humano, al mismo tiempo que demanda una nueva dimensión humana donde prevalezca la libertad y la justicia, el amor y la belleza. Lorca encuentra en el movimiento artístico y literario surrealista el vehículo perfecto para expresar toda la angustia de la que ya hemos hablado. Pequeño Vals Vienés, nuestro poema de esta semana, es el antepenúltimo poema de Poeta en Nueva York y representa, dentro de la estructura del libro,  la huida y la liberación de la ciudad de los rascacielos. Es un poema de amor, un amor frustrado y doloroso. Un poema profundamente rítmico y sonoro en el que casi podemos bailar con los ojos al leerlo, y donde las imágenes surrealistas en asociación libre: Hay un fragmento de la mañana [...] Hay un salón con mil ventanas” “Hay una muerte para piano [...] Hay mendigos por los tejados. Hay frescas guirnaldas de llanto”… nos hacen sentir más que reflexionar, percibir más que comprender; algo que es común a todo el libro, y a todo el surrealismo como arte, pues sus versos sugieren más allá de la comprensión racional, y es necesario dejarse llevar por la intuición.

El poema de esta semana, como hemos visto, nace en Nueva York y viaja, cuando Lorca abandona la ciudad en marzo de 1930, por la costa este de Estados Unidos en tren dentro de la maleta de su autor hasta Miami, donde Lorca embarca de nuevo hasta Cuba; y allí, en la isla, vivirá los siguientes tres meses, en los que nuestro poema descansa en las páginas de un cuaderno manuscrito. El poeta regresa a España en junio de 1930, y con él, de nuevo en su maleta, nuestro Pequeño Vals. Seis años después, en plena efervescencia bélica, y tras un prolongado proceso de configuración, García Lorca confía finalmente el poemario a su amigo José Bergamín, quien lo publicará en el exilio en México y en Estados Unidos en 1940, tres años después del fusilamiento del poeta en la Guerra Civil. Otra vez nuestro poema retorna por el atlántico al continente americano para ver la luz por vez primera;  pero el viaje no ha hecho más que comenzar.

Nueve años más tarde, un jovencísimo, imberbe y apocado, Leonard Cohen, entra en una librería de segunda mano de Montreal, su ciudad natal. Allí abre por primera vez un libro de Federico García Lorca; la magia de sus versos va a dejarle una huella tan profunda que va a marcar, como más tarde reconocerá, su carrera literaria; y tal es su embelesamiento por la obra del granadino, que llamará a su primera hija Lorca. En la misma época, Cohen (aún no sabe que va a convertirse en uno de los más fascinantes compositores musicales), pasea cerca de la casa de su madre por un parque de la misma ciudad; en ese momento ve a un joven, al que llaman el gitano de Montreal; está tocando para unas chicas; se acerca y le ruega, emocionado por su música, que le dé lecciones. Acuerdan un precio y el músico callejero acude a su casa para enseñarle los primeros acordes. El joven es español, y el instrumento que toca es una guitarra flamenca. A las pocas semanas, el improvisado profesor no vuelve, Cohen llama a la pensión en donde se alojaba y allí le dicen que se ha suicidado.

Muchos años después, en 1988, Leonard Cohen, convertido ya en una figura mundialmente conocida, edita su álbum I’m your Man, que incluye una canción titulada Take This Walz (una joya de belleza deslumbrante), versión musical del Pequeño Vals Vienés. Un éxito mundial que, teniendo como vehículo la lengua inglesa, va a llegar a todos los rincones del planeta, no sólo en televisiones y emisoras de radio, sino también a través de las posteriores giras multitudinarias del canadiense, en donde nuestro Pequeño Vals, de la mano de Leonard Cohen y cantado en todos sus conciertos, va a viajar por todo el mundo, desde Australia a Europa, pasando por Israel, Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá.

En 2011, Leonard Cohen recibe el premio Príncipe de Asturias de las Letras, y en la ceremonia de entrega afirma que, gracias a los versos del poeta Federico García Lorca, encontró su "voz", y, merced al guitarrista que conoció en Montreal, aprendió "esos seis acordes y ese escaso flamenco” que han sido la base de todas sus canciones y toda su música. La admiración de Cohen por el arte español pasa, como vemos, por el flamenco (fue seguidor de Camarón, al que fue a ver al Olimpia de París al final de su vida). Quizá por eso, los primeros discos del canadiense tienen un aire flamenco.

Diecinueve años antes, en 1992, Enrique Morente, que se ha dado cuenta de esos matices flamencos en la música de Cohen, trabaja en un disco de versiones suyas junto a Pepe Habichuela. Es el germen de Omega, un álbum antológico en la historia de la música española. Cohen vuelve a estar de gira por España con su disco The future y un amigo común, que siempre supo de la relación de Cohen con el flamenco, decide presentarle a Enrique Morente. Bajo la cúpula del hotel Palace en Madrid, dos genios, Cohen y Morente, brindan por Federico García Lorca, que precisamente había sido un habitual del bar del hotel, dato que ellos celebran.

El primer encuentro en el Palace, según alguno de los presentes, es más parecido a una charla amistosa que a una reunión profesional. Teniendo como barrera el idioma, cada uno, como puede, le reconoce al otro su admiración, pero es suficiente para que Omega viera la luz en 1996. En colaboración con el grupo de rock granadino Lagartija Nick, y basándose en algunas canciones de Cohen, Enrique Morente crea uno de los discos más vanguardistas de la fusión entre el flamenco y el rock. El Pequeño Vals Vienés es la segunda canción de este álbum. Se trata de un vals aflamencado en el cual la voz arrebatada de Lorca emerge de la honda garganta del cantaor con un aire nuevo, profundo, misterioso e intensamente emocionante que siempre acaba poniéndome los pelos de punta. Nuestro Pequeño vals vuelve a la carretera y a visitar numerosísimas ciudades de todo el mundo, pero esta vez de la mano de Enrique Morente y Lagartija Nick.

Se han hecho muchas versiones posteriores: Ana Belén en Lorquiana (1998), o la propia hija de Enrique Morente, Soleá, con una voz preciosa, son algunos ejemplos. Pero es la nueva versión de la catalana Silvia Pérez Cruz en su disco Granada (2014) la que ha conseguido conmoverme de nuevo; y mira que el listón con los dos maestros lo tenía alto. Lo excepcional es que le da otro giro en el que expresa el desgarrador dolor del poeta con una verdad y una sinceridad tan íntima y sentida que taladra los tímpanos y el corazón. Una versión tan innovadora que, partiendo del vals aflamencado de Morente vía Cohen, como sabemos, consigue llevarla por momentos a ritmos de jazz o blues. Sencillamente, una maravilla. Hace unos meses un amigo me habló por primera vez de ella y me puso su arte en el oído; y sólo un par de semanas atrás, El País Semanal le dedicó, además de la portada, un excelente reportaje; pero confieso que ha sido este fin de semana cuando he comenzado un idilio con la voz, la interpretación, la delicadeza e, insisto, el desgarro de Silvia Pérez Cruz, que me ha tocado en lo más hondo.

Y otra vez nuestro Pequeño Vals por autopistas y aeropuertos, y ojalá que la historia continúe…

La historia que acabo de contar refleja la Andalucía que me gusta, y con la que me identifico. Esa Andalucía que, partiendo de lo andaluz, se abre al mundo y habla en esencia de lo que es común a todos los seres humanos y trasciende lo regional para hacerse universal. La Andalucía formada de distintos pueblos; la Andalucía de Velázquez, Mariana Pineda, Falla, Picasso, Lorca o María Zambrano; la Andalucía de la luz, el paisaje y la alegría en la calle. Sin embargo, aborrezco la Andalucía superficial y barata promovida desde las instituciones andaluzas, difundida y potenciada por las televisiones regionales; tanto como aborrezco el absurdo orgullo exacerbado andaluz, y su opuesto, el complejo; o el estereotipo del andaluz tan frecuente más allá de nuestras fronteras.

Creo que la única solución a nuestra histórica, económica y culturalmente deprimida región, y a la disolución, por tanto, de la imagen que proyectamos hacia fuera (aunque en esto último también tienen mucho que ver los medios de comunicación nacionales), es la educación, y solo la educación. Ojalá seamos verdaderamente conscientes cuanto antes, e invirtamos, con sentido común, el tiempo, el esfuerzo y el dinero que nos merecemos.

Soy andaluz, no puedo ni quiero sustraerme de esa realidad. Pero no soy andalucista; como tampoco sería nacionalista catalán, vasco, gallego o español. No entiendo ningún nacionalismo ni entiendo la crítica al nacionalismo desde otro nacionalismo. Sabemos que el concepto mismo de nación hunde sus raíces en el idealismo filosófico y en el movimiento romántico surgido en Europa a finales del siglo XVIII, con distintas motivaciones y fines tanto culturales y sociales como económicos; sin embargo ¿tiene algún sentido en la actualidad mirarse al ombligo en un mundo cada vez más internacionalizado, en donde la propia inercia de las historia nos regalará la mezcla y enriquecimiento mutuo entre culturas?

Quiero concluir este comentario con la letra de un fandango de El Cabrero, uno de mis cantaores flamencos predilectos; un sabio capaz de cantar un soneto de Borges por bulerías o de escribir maravillosos versos como estos, que sintetizan muy bien lo que yo siento por Andalucía, por el hecho mismo de existir, y por mi manera de estar y concebir el mundo:

Andalucía es mi “mare”
y como un hijo la quiero
Andalucía es mi “mare”
de corazón la venero
pero yo soy como el aire
mi patria es el mundo entero…

Si esto es lo que celebramos el próximo día 28 de febrero, me uno a la celebración…

Gurb

BIOGRAFÍA DE FEDERICO GARCÍA LORCA

(Fuente Vaqueros, España, 1898 - Víznar, id., 1936) Poeta y dramaturgo español. Los primeros años de la infancia de Federico García Lorca transcurrieron en el ambiente rural de su pequeño pueblo granadino, para después ir a estudiar a un colegio de Almería.
Continuó sus estudios superiores en la Universidad de Granada: estudió filosofía y letras y se licenció en derecho. En la universidad hizo amistad con Manuel de Falla, quien ejerció una gran influencia en él, transmitiéndole su amor por el folclore y lo popular.
A partir de 1919, se instaló en Madrid, en la Residencia de Estudiantes, donde conoció a Juan Ramón Jiménez y a Machado, y trabó amistad con poetas de su generación y artistas como Buñuel o Dalí. En este ambiente, Lorca se dedicó con pasión no sólo a la poesía, sino también a la música y el dibujo, y empezó a interesarse por el teatro. Sin embargo, su primera pieza teatral, El maleficio de la mariposa, fue un fracaso.
En 1921 publicó su primera obra en verso, Libro de poemas, con la cual, a pesar de acusar las influencias románticas y modernistas, consiguió llamar la atención. Sin embargo, el reconocimiento y el éxito literario de Federico García Lorca llegó con la publicación, en 1927, de Canciones y, sobre todo, con las aplaudidas y continuadas representaciones en Madrid de Mariana Pineda, drama patriótico.
Entre 1921 y 1924, al mismo tiempo que trabajaba en Canciones, escribió una obra basada en el folclore andaluz, el Poema del cante jondo (publicado en 1931), un libro ya más unitario y madurado, con el que experimenta por primera vez lo que será un rasgo característico de su poética: la identificación con lo popular y su posterior estilización culta, y que llevó a su plena madurez con el Romancero gitano (1928), que obtuvo un éxito inmediato. En él se funden lo popular y lo culto para cantar al pueblo perseguido de los gitanos, personajes marginales marcados por un trágico destino. Formalmente, Lorca consiguió un lenguaje personal, inconfundible, que reside en la asimilación de elementos y formas populares combinados con audaces metáforas, y con una estilización propia de las formas de poesía pura con que se etiquetó a su generación.
Tras este éxito, Lorca viajó a Nueva York, ciudad en la que residió como becario durante el curso 1929-1930. Las impresiones que la ciudad imprimió en su ánimo se materializaron en Poeta en Nueva York (publicada póstumamente en 1940), un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y mecanizada de hoy. Las formas tradicionales y populares de sus anteriores obras dejan paso en esta otra a visiones apocalípticas, hechas de imágenes ilógicas y oníricas, que entroncan con la corriente surrealista francesa, aunque siempre dentro de la poética personal de Lorca.
De nuevo en España, en 1932 Federico García Lorca fue nombrado director de La Barraca, compañía de teatro universitario que se proponía llevar a los pueblos de Castilla el teatro clásico del Siglo de Oro. Su interés por el teatro, tanto en su vertiente creativa como de difusión, responde a una progresiva evolución hacia lo colectivo y un afán por llegar de la forma más directa posible al pueblo. Así, los últimos años de su vida los consagró al teatro, a excepción de dos libros de poesía: Diván del Tamarit, conjunto de poemas inspirados en la poesía arabigoandaluza, y el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1936), hermosa elegía dedicada a su amigo torero, donde combina el tono popular con imágenes de filiación surrealista.
Las últimas obras de Federico García Lorca son piezas teatrales. Yerma (1934) es una verdadera tragedia al modo clásico, incluido el coro de lavanderas, con su corifeo que dialoga con la protagonista comentando la acción. Parecido es el asunto en Bodas de Sangre (1933), donde un suceso real inspiró el drama de una novia que huye tras su boda con un antiguo novio (Leonardo). La huida, llena de premoniciones, en la que la propia muerte aparece como personaje, presagia un final al que se viene aludiendo desde la primera escena y en el que ambos hombres se matarán, segando así la posibilidad de continuidad de la estirpe por ambas ramas y renovando la muerte del padre del novio a manos de la familia de Leonardo. De esta manera, la pasión y la autobúsqueda concluyen con la destrucción de todo el orden establecido.

Entre toda ellas destaca La Casa de Bernarda Alba (1936), donde la pasión por la vida de la joven Adela, encerrada en su casa junto con sus hermanas a causa del luto de su padre y oprimida bajo el yugo de una madre tiránica, se rebelará sin temor a las últimas consecuencias. De esta manera, su pasión por la vida se estrellará contra el muro de incomprensión de su familia concluyendo todo con su eliminación. Junto con la figura de la protagonista, destaca la serie de retratos femeninos que realiza el autor, desde la propia Bernarda hasta la vieja criada confidente de todas (La Poncia), la hermana amargada y envidiosa (Martirio) o la abuela enloquecida que se opone a la tiranía de Bernarda.
La casa de Bernarda Alba, considerada su obra maestra, fue también la última, ya que ese mismo año, al estallar la guerra civil, fue detenido por las fuerzas franquistas y fusilado diez días más tarde, bajo acusaciones poco claras que señalaban hacia su papel de poeta, librepensador y personaje susceptible de alterar el «orden social».

33 comentarios:

  1. Es extraño, irracional, ilógico y entre todo ese desorden, en ese delirio pueden encontrarse rasgos de belleza. Puedes observar la hermosura de los deseos reprimidos, de los sueños.Nuestra mente es extraña, a veces nos hace crear cosas que no son reales;imaginar algo que es imposible, pero eso es lo más bonito que tenemos y estoy muy de acuerdo con que se refleje en el poema y aún más al ritmo de la música.

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  2. Este poema me ha gustado mucho porque expresa muy bien los sentimientos de tristeza y dolor. Los vals no me llaman mucho la atención, pero al escuchar el vídeo me han encantado.

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  3. Este poema que al principio para mí no tenía sentido,me ha transmitido finalmente los sentimientos de Lorca;sobre todo su desamor.Transmitir el baile del vals con palabras es difícil,sin embargo, Lorca lo ha conseguido.

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  4. Es triste ver como un poema tan sinfónico poco a poco va decayendo en dolor y tristeza;cómo algo tan bonito se apaga, como la vida poco a poco,como un vals,se acaba.

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  5. El autor describe muy bien los sentimientos de amor y desamor,señala con palabras lo que cualquier persona puede sentir en un momento así

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  6. El flamenco no es un arte que me llame mucho la atención,la verdad,pero sí que este poema transmite sentimientos que cualquier persona puede sentir en un determinado momento,sea inesperado,o no.

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  7. Me gusta el significado del poema, el amor que no pudo ser en New York y cómo deja volar su imaginación; cómo expresa sus sueños sin límites.

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  8. Es un poema que transmite el desamor frío del gran poeta FEDERICO GARCÍA LORCA que se enamora de un chico y dedica este poema de amor hacia él

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  9. Este poema, no se puede imaginar racionalmente ya que dice algunas cosas imposibles de entender, ya que este poeta andaluz ha creado un poema surrealista

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  10. Este poema no me ha gustado,ya que lo veo muy pegoso y demasiado ñoño. Y hay partes que no se entienden muy bien.

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  11. Esta canciòn me ha gustado porque expresa los sentimientos que transmite el poema hacia quien escucha o lo lee.Ademàs me encanta la ciudad de Viena.Manuel Àngel Aguilar Regalòn 2º ESO.

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  12. Me gusta este poema porque va sobre amor y desamor, y la letra me ha gustado mucho también, pero lo que más me ha gustado es el video de la canción aun que no me valla mucho el flamenco, pero esta bien esa canción.

    JULIA ARENAS VALENZUELA (1ESO)

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  13. El poema de la semana me gusta porque expresa muchos sentimientos y la canción no me ha gustado mucho porque si lo pones música no suena tan bien.
    Elizabeth Mesa Torrero

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  14. expresa a la perfeccion el doloroso desamor que sufrió , me parece muy sentimental y me identifico mucho con él.La palabra amor es muy dificil de explicar ya que puede ser muy bonito o muy desagradable como muy bien a dicho Federico Garcia Lorca en este poema. JESUS PUERMA LOPEZ 2/ESO

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    1. Ha dicho sin h, Jesús!
      Horror!

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  15. Este poema me gusta porque hay que sentirlo con el Corazón;por otra parte no me gusta Porque expresa dolor. Bartolome torres Hinojosa 2° ESO.

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  16. Este poema me gusta porque hay que sentirlo con el Corazón;por otra parte no me gusta Porque expresa dolor. Bartolome torres Hinojosa 2° ESO.

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  17. Este poema me ha gustado mucho porque expresa cómo es realmente el amor, cuando vuelve y cuando se va.

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  18. Me ha gustado como expresa de una manera metaforia el amor no correspondido del autor hacia otra persona
    María Ayllón 2°ESO

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  19. Este poema me ha gustado muchísimo porque esta bien estructurado y por otra parte porque expresa el sentimiento que siente todo el mundo.
    Jessica Gómez 2°ESO

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  20. Este poema me ha gustado porque la letra es muy bonita, expresa amor pero a la vez tristeza
    Lorenzo Rojas Moreno 1°eso

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  21. A mi este poema me gusta mucho porque es alegre y bonito
    Mireya hornos perez 1°eso

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  22. A mi este poema me gusta mucho porque es alegre y bonito
    Mireya hornos perez 1°eso

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  23. Estepoema me ha gustado bastante porque expresa sentimientos de pena, pero a la vez de amor.A lo mejor cuando sea mayor, y tenga alguna novia, al leer el poema me haga sentirme así.

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  24. No me ha gustado porque no lo entiendo mucho .
    Pero del escritor García Lorca me gustan otros poemas diferentes

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  25. Este poema no me ha gustado mucho porque habla de amor,y a mi no me gustan mucho los poemas que hablan de amor.

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  26. He elegido éste poema porque me encanta la manera de escribir de Federico García Lorca. El "Vals Vienés" me hace pensar e imaginarme todo lo que en él viene escrito, las metáforas son muy creíbles aunque nunca haya visto un bosque de palomas disecadas o un fragmento de la mañana en un museo de escarcha. Es un vals triste dedicado a Viena.

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  27. me gusta mucho este poema porque expresa muchos sentimientos además me gusta mucho la combinación de amor y de tristeza es muy bonito.

    Andrea Hidalgo Arana,1º ESO

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  28. Me ha gustado mucho porque expresa el amor de un persona a otra .También me ha hecho pensar e imaginarme lo que escribió Federico García Lorca
    Carmen Rosero 1º

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  29. Me he identificado con todas y cada una de sus palabras. He hecho el viaje de descubrir desde la obra de Lorca, hasta la música de Cohen, la adaptación de Morente y finalmente la voz maravillosa de Silvia a quien mañana tengo la suerte de poder escuchar en directo. Solo animarle con la iniciativa de este blog y agradecer su texto porque reconforta mucho leerse en las palabras de otro. Un saludo de otra profesora de Lengua

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